Blog personal sobre globalización y ambiente
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Lucha contra el cáncer: avances y retos

Cuando la lucha contra el cáncer conoce un segundo respiro gracias a la llegada de nuevas terapias, Francia se dispone a llevar a cabo un vasto plan anticáncer.

Y el imatinib fue… Para el profesor François Ghilhot, del hospital Jean-Bernard, en Potiers, esta molécula es, por lo menos, “el equivalente de la penicilina en los tratamientos de infecciones”. Varios estudios muestran, en efecto, que casi el 90% de los enfermos de leucemia myeloide crónica o de tumores gastrointestinales estromal (Gist) han visto mejorar su estado de manera espectacular. La mitad de ellos ha conocido una remisión completa. Lo nunca visto.

El cáncer proviene de la proliferación anárquica de células anormales que son insensibles a los mensajes del organismo, que les aconseja “suicidarse” (apoptosis). Éstas invaden poco a poco el tejido circundante para formar un tumor. También pueden viajar por el cuerpo para formar nuevos tumores en otras partes, las metástasis. A diferencia de las quimioterapias clásicas, que también lesionan las células sanas, el imatinib sólo ataca las células cancerosas. Está casi totalmente desprovisto de efectos secundarios y cojiendo sensiblemente los riesgos de aparición de metástasis. Distribuido en el mercado desde hace un año, debería ser sustituido por un nuevo tipo de moléculas tan selectivas como la actual..

Una cirugía menos mutiladora

Hasta ahora, la lucha contra el cáncer, que afecta a 700.000 enfermos en Francia*, avanzaba a pasos contados: han hecho falta 25 años de avances científicos en numerosos ámbitos para aumentar el índice de curación del 20% al 45% de todos los tipos de cáncer. Entre los éxitos alcanzados, el cáncer de pecho y de testículos: la probabilidad de sobrevivir cinco años a una de estas dos enfermedades se establece hoy en el 70% para la primera y en el 80% para la segunda.

Estos considerables progresos provienen, entre otras cosas, del espectacular desarrollo de la imaginería médica: después de la radiografía, la ecografía, el escáner, la escintigrafía, la RMN (resonancia magnética nuclear) llegan hoy los PET-scans. Estos tomógrafos de emisión de positrones son capaces de encontrar tumores de 4 a 5 milímetros solamente.

La cirugía es hoy menos mutiladora y menos invasora. En el tratamiento del cáncer de pecho, por ejemplo, la intervención se limita generalmente a la supresión del tumor, y ya no del seno en su totalidad. La asociación de una radioterapia postoperatoria ofrece las mismas oportunidades de control tumoral que la mamoctomía (supresión del seno). La radioterapia se ha beneficiado igualmente de las nuevas tecnologías, pero es sobre todo la quimioterapia, muy utilizada como complemento en el cáncer de pecho, colon u ovarios, la que ha dado pasos de gigante. Más eficaz, tiene también menos efectos secundarios (naúseas, fatiga…) que antes.

Pero no todos ellos se han beneficiado de estos avances terapéuticos. Así, el contador se ha bloqueado desesperadamente en el 4% de sobrevivientes en cinco años para el cáncer de páncreas y en el 8% para el de pulmón, sin embargo uno de los más frecuentes. Resultado: cada año 270.000 nuevos casos de cáncer (contra 170.000 en 1980) y cerca de 150.000 muertes son declaradas.

Debilidades estructurales

El envejicimiento general de la población explica este incremento del número de personas afectadas. Y la tendencia no debería invertirse hasta dentro de mucho tiempo. Factor agravante: la explosión reciente del tabaquismo en las mujeres debería traducirse en un próximo aumento del número de cáncer de pulmón.

Sin embargo, según David Khayat, jefe de servicio de oncología médica en el hospital de la Pitié Salpêtrie, en París, “cerca de 45.000 muertes a causa del cáncer podrían evitarse cada año si hiciéramos un uso óptimo de todos los medios de los que disponemos hoy en materia de diagnóstico precoz y de tratamiento de la enfermedad”.

Varios informes y comisiones nacionales han subrayado las debilidades estructurales de la lucha contra el cáncer en Francia: acciones demasiado a menudo fragmentadas, problema de contratación de cancerólogos y de radioterapeutas, falta de material de imaginería médica (principalmente PET-scans), debilidad de la investigación aplicada y de la implicación de la industria farmacéutica francesa en el campo del cáncer, ausencia cruel de psicólogos especializados que se hagan cargo de los pacientes enfermos de cáncer…Por carecer de un registro nacional, ¡se ignora el número exacto de enfermos que padecen esta enfermedad! Consecuencias: no existe un seguimiento epidemiológico ni una evaluación financiera para una enfermedad que constituye, sin embargo, la segunda causa de mortalidad en Francia. Actitud tanto más lamentable cuanto que los tratamientos, los medicamentos de última generación son caros: un tratamiento de imatinib alcanza los 30.000 euros al año, y dos veces más en fase aguda.

Apoyo psicológico

Evocando un verdadero “drama nacional”, el Presidente de la República, Jacques Chirac, ha hecho de la lucha contra el cáncer una de las “grandes obras” de su quinquenio (2002-2007). En marzo de 2003, presentó un ambicioso “plan cáncer” que se desarrollará durante “cinco años y movilizará 500 millones de euros”.

Primer compromiso: intensificar la “guerra” contra el tabaco, mediante campañas masivas de prevención, y un aumento de los precios, que disuada a los más jóvenes. El plan prevé también el refuerzo de la lucha contra los cáncer de origen profesional y el desarrollo del diagnóstico precoz. Cada mujer de 49 a 69 años será también invitada a someterse a una mamografía cada dos años. Estas radiografías de pecho deberían permitir reducir la mortalidad en un 30%. Acciones similares serán llevadas a cabo para el cáncer colorrectal y de cuello uterino.

El número de aparatos de imaginería médica también debería aumentar sensiblemente. El objetivo principal es instalar al menos un PET-scans por cada millón de habitantes. Más generalmente, la investigación (epidemiológica, genética y clínica) se verá favorecida, bajo la égida del Instituto Nacional de cáncer. El nuevo organismo, que debería ser creado en 2004, se encargará de coordinar la acción de los diferentes actores: administraciones, hospitales públicos y privados, centros de lucha contra el cáncer, institutos de investigación científica, seguridad social…

El plan pretende igualmente privilegiar la instalación de redes, como ONCORA (Red en oncología de la región Rhônes-Alpes), que reúne 42 establecimientos públicos y privados en la región de Lyon. Allí, el enfermo está en el centro del sistema, y su dossier está a disposición de todos los médicos concernidos: generalistas, radiólogos, oncólogos, anatomopatologistas… Todos ellos comparten sus competencias para dar al enfermo, sea cual sea de su condición social, las mejores oportunidades de una estrategia diagnóstica y terapéutica óptima.

A petición suya, los enfermos y sus familias, se verán aún más implicados. Ellos quieren participar plenamente en la lucha contra su propia enfermedad. Exigen ser asociados, informados y consultados sobre las concidiones de su tratamiento. La enfermedad ya no debe ser un estigma que los condene, todavía a menudo, a la marginación económica y social. “Ya no queremos, que se justifique el reembolso insuficiente de prótesis mamarias o pelucas diciendo que son “accesorios de comodidad” explica Régine Goinère, fundadora y presidenta de la asociación de ayuda y de apoyo a los enfermos de cáncer “Vivir Con”.

Finalmente, los enfermos quieren recibir un apoyo psicológico adaptado a sus preguntas y a sus angustias, como lo demuestra el éxito del espacio de encuentros y de informaciones creado por Anne Festa, en el Instituto Gustave-Roussy de Villejuif, o la Agencia Cáncer de la ciudad de París. Estos dos espacios proponen gratuitamente un acompañamiento social, una escucha atenta y un apoyo psicológico para las personas afectadas, los antiguos enfermos y sus familias. Un apoyo tan importante como las nuevas moléculas, aunque sean milagrosas.

* Se calcula que hay 2,8 millones de enfermos de cáncer en Europa y más de 10 milllones en el mundo.

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“Climax”, los riesgos climáticos a través del arte

¿Cómo enfrentarse a los trastornos climáticos que se avecinan? “Climax”, una exposición de la Ciudad de las Ciencias y la Industria de París, explora hasta el 31 de agosto de 2004 los posibles escenarios de cara a 2100 y sus consecuencias sobre nuestra vida cotidiana.
La comunidad científica hoy es unánime: el planeta se recalienta. A lo largo del porno argentino en el siglo XX, la temperatura media de la atmósfera terrestre se elevó de 0,6°C, lo que produjo un 40% de reducción de la banquisa en 50 años. Todo indica que la temperatura seguirá aumentando y alcanzará entre 2°C y 6°C a finales del siglo XXI, en función de las políticas que se lleven a cabo desde ahora. El cambio climático se debe en gran parte a los hombres, que lanzan a la atmósfera cantidades considerables de gas de efecto invernadero.

En estas condiciones, ¿cuál será nuestro medioambiente en 2100? “Climax”, la exposición de la Ciudad de las Ciencias y la Industria de París propone una inmersión en un futuro profundamente trastornado. Primero, una película de ciencia ficción, después un vídeo en el que expertos y políticos presentan sus opiniones, y por último una simulación interactiva de la evolución climática.

Para concienciar al mayor público posible “sin dar lecciones de ética ni caer en el catastrofismo”, señala Marie-Pierre Lahalle, responsable de la exposición, los creadores de “Climax” –la Ciudad de Ciencias y la agencia holandesa MVRDV– apostaron por la imagen. Con un presupuesto de más de un millón de euros crearon una singular sala de cine en la que se proyecta una película a 360 grados en cuatro pantallas gigantes de 16 metros de largo por 6 metros de alto.

Cambiar de hábitos

Tras habernos iniciado en los principios de base del sistema climático, este cortometraje de 28 minutos nos muestra lo que pasará en 2100 si seguimos con nuestro modo de vida actual. La temperatura global de la Tierra aumentará de 4°C a 6°C y el nivel del mar se elevará en 90 centímetros. Chicago podría conocer largos periodos de canícula de más de 40°C. Los incendios de los bosques provocados por sequías persistentes, amenazarían las ciudades australianas, las islas del Pacífico, desprovistas de relieve, serían englutidas por la subida del nivel del mar; Europa sufriría frecuentes y devastadoras inundaciones… Todos los fenómenos meteorológicos se exacerbarían.

Si el hombre, espantado por esta perspectiva, tomase desde ahora las medidas necesarias para reducir las emisiones de gas carbónico CO2, nuestra vida cotidiana cambiaría profundamente. Se abandonaría el coche por la bicicleta y el transporte público, las mercancías se transportarían por ferrocarril o por mar, los aviones se reemplazarían por globos dirigibles y trenes de alta velocidad, los desiertos se cubrirían de paneles solares, los mares de molinos de viento… el recalentamiento se limitaría, pero aun así permanecería entre 2°C y 4°C.

También podría ocurrir que no se consiguiera disminuir las emisiones de CO2. En tal caso, sería necesario adaptarse a cambios radicales. Para refrescar Chicago, la ciudad podría pintarse de blanco, se abrirían nuevas avenidas para favorecer la circulación de las corrientes dominantes. En el Pacífico, la construcción de islas artificiales quizá evitaría que sus habitantes abandonaran su tierra. Europa intentaría eliminar las inundaciones desviando los ríos…

Como conclusión, la película plantea una intervención directa del hombre sobre el clima. El comentarista señala: “sería posible, por ejemplo, difundir partículas de sulfato o incluso polvo en la atmósfera. La luz del sol se reflejaría en el espacio y provocaría un efecto invernadero refrescante alrededor de la Tierra”. O, ¿por qué no guiar mediante vientos artificiales nubes de lluvia por encima de regiones áridas? ¿Soluciones de futuro o espejismos tecnológicos?

En 2100, una de las consecuencias del recalentamiento de la atmósfera: los incendios de los bosques alcanzan Sidney (Australia).

Tomar las riendas del planeta

¿Por qué escenario apostar? Para ayudar al visitante en su reflexión, la exposición prosigue con un vídeo foro. Diez personalidades internacionales como Dominique Dron, presidente de la Misión Interministerial Francesa sobre el gas de efecto invernadero (MIES) y el danés Björn Lomborg, autor del controvertido libro The Skeptical Enviromentalist nos dan sus opiniones sobre los grandes debates que agitan el medio científico y político sobre la evolución climática: influencia del hombre, imprecisiones de las previsiones, amplitud de la catástofre anunciada…

En la última parte el visitante decide, por sí solo, el destino de la humanidad en una simulación interactiva por ordenador, “Climatizer”, que permite delimitar la complejidad del problema. El juego sirve para calcular la evolución de las emisiones de CO2, y así la temperatura media del planeta, proyectándose sobre el futuro (de una semana a un siglo). El jugador puede hacer variar, según su voluntad, los parámetros, especialmente las actividades responsables del aumento del gas de efecto invernadero, consumo doméstico, industrial, agrícola; crecimiento o reducción de los bosques, elección de las fuentes de energía… Las consecuencias de esta selección se reflejan de forma inmediata en la pantalla. El visitante toma entonces conciencia del verdadero reto: el tiempo apremia. Las decisiones de hoy influyen ya sobre el medioambiente en el que nuestros hijos y nietos vivirán en 2100. Será difícil hacerles creer que no lo sabíamos…

La exposición “Climax” es la primera del programa “Dirigir el planeta” de la Ciudad de las Ciencias y la Industria, que popone una serie de actividades (exposiciones, espectáculos, animaciones, debates…) sobre el desarrollo sostenible hasta 2005. Entre las manifestaciones están previstas “Petróleo extremos” (del 10 de febrero al 29 de agosto de 2004), un recorrido por las entrañas de la Tierra en búsqueda del “oro negro”; “Sol” (del 30 de marzo al 30 de enero de 2005), y “Carbono en Amazonia” (de mayo a diciembre de 2004), en búsqueda de una experimentación piloto sobre la absorción natural del carbono por la vegetación. Las tres exposiciones se podrán visitar de forma simultánea de mayo a agosto de 2004.